Ayer viajó a mi lado en el autobús un perro de cabeza móvil
En los viajes largos de autobús se puede sentar a tu lado cualquier especímen, casi siempre bastante pintoresco, puede ser una monja, o una señora con ganas de charla o un señor atleta (de estos que parece que corrieron 6 vueltas al estadio olímpico antes de subir al autobús), ... pero ayer se sentó conmigo el ser más raro: he viajado con un perro de estos de plástico con la cabeza móvil. Tenía gorra y auriculares y no dijo nada en todo el trayecto.
7 horas moviendo la cabeza!!! ...eso tiene mucho mérito

Milady dijo
Sí que lo tiene! Pobres cervicales.
Pero creo que tuviste suerte. Como has dicho, los compañeros de autobús de trayectos largos son todo un riesgo, como los restaurantes a los que vas a ciegas, te juegas mucho si sale mal.
Los viajeros de autobús estamos muy mentalizados con esto, demasiado. Hace unos días, también hice un trayecto de casi siete horas. Cuando vi aparecer al que sería mi compañero de curvas, me sentí aliviada de que no fuese uno de los especímenes que describes. Parecía un tipo normal. Tuve que levantarme para que se sentase e hice un comentario simplemente cortés que no pretendía ser más que un saludo protocolario. Cuando ví el brillito de recelo en sus ojos, supe que me estaba catalogando de "mujer palizas que me va a dar el viaje" y tardó tres milésimas de segundo en abrir un libro y concentrarse mucho en él. Le entendí perfectamente, yo hubiese hecho lo mismo, pero no pude evitar sentirme un poco molesta. Pasadas un par de horas, el tipo debió llegar a la conclusion de que se había equivocado y le entraron ganas de compartir charla. Demasiado tarde. Ambos pudimos terminar el libro de chiquicientas páginas que llevábamos y ambos nos aburrimos como ostras durante siete horas.
Un saludo
16 Agosto 2006 | 11:44 AM